Bosque de los Unicornios

Me habían enseñado a tener un corazón gris, de esos que niegan las emociones y se aletargan en un invierno perenne. Era un corazón que latía, que parecía perfecto en su función, pero al que sentía que le faltaba algo que me hiciera vibrar, bailar, reír y disfrutar de la vida. Yo veía los colores de la vida, pero estaba seguro de que su luz no brillaba suficiente, todo estaba teñido por una atmósfera a medio gas.

Buscaba pero no encontraba, más me perdía, más me alejaba de una coherencia que diera sentido a un juego que parecía consistir en dar vueltas a un tablero, acumular pertenencias y competir con el prójimo.

Estaba segura de qué existía otro camino, otra forma, lo intuía, pero cuánto más lo sentía, mi ego más me gritaba que estaba loca.

“Debes seguir a la locomotora que se llama razón, ella nos guía, nos protege y nos ampara para que nunca nos confundamos”

Siempre ganaba mi cabeza, avalada por todas las creencias y toda la sabiduría familiar que había heredado. Era imposible competir con ellos, mi corazón no bombeaba lo suficientemente fuerte como para avanzar en mis sueños.

Un día, movida por una corazonada, fui a un bosque que le llamaban el “Bosque de los Unicornios”. Comentaban los sabios del lugar, que aquellos que tuvieran un corazón valiente, preparado para despertar, podrían entrar y comprender su magia. Estaba muy asustada, pues no sabía si estaría lista para vivir aquella aventura.

A la entrada, había un hada que siempre realizaba una pregunta. La respuesta acertada daba paso a aquel maravilloso lugar.

– ¿Cuál es tu mayor miedo y cuál tu mayor sueño? – Me preguntó con voz cálida.

-Mi mayor miedo es no encontrar un corazón que sepa dar y mi mayor sueño es aprender a recibir sin miedo, confiando.

El Hada sonrió amablemente, me entregó una caja de música, dándome un abrazo y me dijo:

-Bienvenida, espero que encuentres aquello que tu corazón busque….

Estaba tan sorprendida de estar en aquel paraje, que me pellizqué más de 10 veces para saber que aquello era real, que aquello que siempre intuí, estaba delante de mis ojos. Mi corazón parecía que emitía una música diferente, un ritmo más enérgico y decidido. Iba tocando todo lo que aparecía delante de mis ojos, y se iba tiñendo de colores vivos y alegres. Mis emociones fluían sin ser negadas o reprimidas. Reía y lloraba al mismo tiempo. De repente, apareció un papel y una pluma en el camino. Una voz dulce dijo:

-Escribe todo aquello que te gustaría transformar y todo aquello que amas en ti.

Creí que no iba a ser capaz, cuando sin apenas tocar la tinta, puse la mano en mi corazón y las palabras empezaron a fluir.

La caja de música se cayó. De ella empezó a sonar una canción que nunca había escuchado, pero de alguna forma era conocida. Saqué una nota que estaba en su interior y la leí.

“Existe un pentagrama de emociones grabado en tu alma. La música que escuchas proviene de tu interior. Has sido capaz de crear algo mágico. Has transformado tu miedo en amor. Ahora sabes que posees un corazón de Unicornio, movido por las emociones. Has creído en ti, te has adentrado en las profundidades de tu propio bosque para encontrar sentido a la misión de tu vida”.

Cuando salí del aquel bosque, me sentí tan feliz, que todos los días agradezco el camino que me llevó a descubrir mi corazón de Unicornio. Seguro que tu también tienes tu propia canción guardada en él. ¿Te atreves a descubrirla?…

Autora: Zayra Abascal Múgica.

Hoy …

Me tengo y estoy a salvo. No busco salvar a nadie, sólo abrazarme yo misma, una y otra vez, infinitamente. No busco cumplir tus expectativas pues estoy tratando de cumplir las mías, entera y no desde mis heridas; ya no deseo completarme desde el dolor, en otro.

Ahora miro hacia adentro y todo lo que he pedido hacia fuera, me lo doy contenta: me amo, me apruebo, me respeto y confío en mi corazón intuitivo, como así también confío en mi mente universal.

Porque me he comprometido, pero lo he hecho conmigo; he realizado un pacto único de amor y fidelidad, en donde el la ansiedad en su amplio espectro queda fuera.

Camino lento y respiro, mirando con nuevos ojos esta nueva forma de relacionarme como mujer conmigo misma, expectante, pero de mis propios avances, como una hembra, como una loba y no permitiendo tampoco que otro tenga la necesidad de completarse en mí, ni saciarse de mí, ni beber de mí, sino tomar suavemente, lo que yo le ofrezca como un dulce néctar de regalo.

Sólo si te animas, puedes caminar a mi lado desde un lugar íntegro, sano, sin la expectativa tediosa de que anheles convertirme en lo que tú deseas que yo sea, ni convertirme tampoco en aquella que sanará tus heridas, ni menos en aquella que coronará tu frente de ilusiones. Yo no soy tu sanadora, podría con amor infinito ser tu acompañante en esta travesía.

Hoy me tengo completa, no a medias, por lo tanto no quiero tu mitad. Si has de caminar a mi lado, que sea desde ese lugar entero, sagrado, desde un espacio coherente, generoso que aporte y no que quite, que alimente y nutra, no que debilite y enferme; porque yo no estoy enferma, estoy vibrante y llena de luz, estoy consciente de mi fuerza y mi gratitud, por tanto merezco lo que yo misma soy.

Hoy estoy completa y me tengo, me acuno y doy a mi divina niña interior todo el arrullo que necesita; soy mi propia Madre y puedo protegerme, cuidarme y tratarme con dulzura y ternura; desde este espacio doy lugar a la madre que me ha dado el pase a esta vida y le quito de paso, el peso de la exigencia, de la expectativa, de lo que hubiera esperado que ella me diera; desde mi propia maternidad me lo entrego con amor y permito así que ese infinito amor fluya de vuelta en un sagrado circuito a ella, que brillen sus ojos cuando la beso, que brille su alma cuando la honro.

Es gracias a ella que estoy acá, valiente guerrera que me dio el suspiro de vida. Cuando me sano, sano mis relaciones, mis ancestros, mis padres. Al sanar lo femenino en mí, me sano junto a mi madre; al sanar el masculino en mí, me sano junto a mi padre.

Al fin comprendo que cuando dejo de poner la carga en el otro y descanso en mí, re-significo la relación con mi Padre y dejo de poner en él, ese peso en su espalda. Al sanar mi vínculo con la Paternidad, libero a todos los hombres, en los que erróneamente proyecté la relación debilitada que tuve con papá, porque hoy entiendo que estoy completa y no requiero saciar en otros las carencias equívocas. Estoy entera y estoy a Salvo.

Esa es la vuelta de la vida y la gran reflexión que hace mi Alma, cuando logro verme, abrazarme y contenerme, entender que mis abuelas viven en mí y que todo el amor que necesito y que tanto tiempo busqué en aprobaciones y en relaciones, ha estado siempre, siempre y siempre dentro de mí. Soy la chispa Divina, abriéndose al Universo.

-Oráculo de la Energía Femenina –

Mi Locura Incurable

Me encanta ser una loca, la que sueña, la que expande sus límites, la que libera sus creencias. Somos las despiertas, las que buscamos más allá de lo obvio, las que hemos encontrado en el Universo nuestro hogar, las que abrazamos la vida en lugar de luchar contra ella. Las distintas, las de la conciencia estelar, las que creen y aman a los extraterrestres, a los seres de luz, a los maestros ascendidos, las que abrazamos a los ángeles, las que buscamos el apoyo del “más allá” para poder sobrevivir en el “más acá” con todo y su densidad.

Somos las que entendemos del amor incondicional, de la vida en las estrellas, en las plantas, en las piedras, las que abrazamos con amor a los animales porque son nuestros hermanitos menores y los únicos que al parecer comprendieron verdaderamente lo que es amar sin condiciones, las que comprendemos que Gaia está más viva que nunca porque sentimos el latido de su corazón bajo nuestros pies…

Somos aquellas locas que escuchan su corazón -aunque no siempre le hagamos caso-, las que canalizamos ¡uy sí esos somos las más locas! dime tú… Comunicarse con otros seres…hablar con las estrellas, con el sol, con la luna…

Somos las que expandimos la Luz o por lo menos tratamos, usamos sellos y símbolos “mágicos” y nos envolvemos en colores de acuerdo con la necesidad, las que hacemos unas oraciones raras, las que no nos arrodillamos ante el Padre/Madre porque él/ella jamás nos ha pedido eso porque es un Ser de amor y no de castigo que abraza a todas sus criaturas, y hasta nos regala la infinitud del universo para que aprendamos y tiene paciencia para esperar que lo hagamos.

Somos esas locas qué caminamos descalzas por la tierra y abrazamos árboles como lo que somos, locas pues, creemos en la energía y nos hacemos responsables de nuestras acciones por aquello de la ley de causa y efecto. Vemos cómo todos nos ahogamos en un vaso de agua cuando tenemos todo para ser felices porque somos semillas estelares. Creemos en la multidimensionalidad del alma y sabemos que hay muchos planos de Conciencia para experimentar, sabemos que es posible estar en varias vidas a la vez y tenemos nuestro propio vehículo de ascensión.

Si esto es ser loca pues Sí

¡Me declaro la loca más incurable de la galaxia!

Mientras tanto yo sigo en mi locura incurable del amor estelar.

Es Hora

Es hora de cerrar ciclos porque mejores cosas me esperan..

Es hora de abandonar mis miedos e iluminar mis sombras..

Es hora de experimentar el adiós y entender que después de eso sólo existen las más hermosas bienvenidas..

Es hora de saberme infinitamente acompañado, aún en la más intensa soledad pues siempre tendré a la persona más perfecta y sabía a mi lado; YO mismo..

Es hora de creer en mi potencial, todas las herramientas me han sido otorgadas, mi fe y fuerza interior logran una voluntad y capacidad inmensas..

Es hora de romper mis pretextos, mis faltas y cumplir fielmente lo que mi corazón anhela..

Es hora de saberme fuerte, indestructible, creador de este bello Universo..

Creador de los sueños más hermosos, creador de posibilidades, creador de lo que yo decida..

Es hora de abrazar y no soltar lo que recibo cada día, lo que se me da por derecho divino y lo que a pulso me gano con mi esfuerzo..

Es hora de emplear mis talentos al servicio de los demás..

Es hora de extender mi amor por los que amo, mi agradecimiento por cada amanecer, mi admiración por las cosas bellas de la vida..

Es hora, es ahora, es siempre.

Porque cuando me decido y acciono mi entorno se trasforma en esa calidez de vida que necesito e irremediablente merezco..

Libera tus cadenas, libera tus miedos.

Va a pasar mucho tiempo antes que descubras la perla de virtudes que llevas dentro.

La Sociedad te ha enseñado como dejar de ser tú, para poder gustarle a otros.

Pero cuando ese momento llegue, vas a sentir como una luz se expande dentro de ti y te abraza.

Perdonate a ti misma disuelve tus rencores y fallas.

Deja de juzgarte tan duramente,

has sido simplemente humana tratando de gustarle a los demás hasta que entendiste que el mayor gusto era mirarte frente al espejo y aceptarte.

Pasará quizás algún tiempo para que comprendas esto, cuando así sea, cuando te ames, cuando seas la mejor versión de ti misma.Jamás volverás a sentirte humillada, desvalorizada o menospreciada, pues todo era el reflejo de como percibías tu propia alma.

Nuestra Niña Interna (Mindfulness)

Tal vez nuestra niña interior tenga mucho miedo y mucha ira acumulados por estar abajo, en el sótano, durante tanto tiempo. No hay forma de evitarlo. Por eso es tan importante la práctica del mindfulness. Si no hay atención plena, es muy desagradable que esas semillas suban. Pero si sabemos cómo generar la energía del mindfulness, resulta muy curativo invitarlas a subir todos los días y abrazarlas.

La primera función del mindfulness es reconocer en vez de luchar. Podemos pararnos en cualquier momento y tomar conciencia de la niña en nuestro interior. Cuando reconocemos a la niña herida por vez primera, lo único que tenemos que hacer es ser conscientes de que existe y saludarle con un «hola». Eso es todo. Tal vez esa niña esté triste. Si lo notamos, podemos inspirar y decirnos: «Al inspirar, sé que la tristeza se ha manifestado en mí…Hola, tristeza. Al espirar, cuidaré de ti».

Una vez que la hemos reconocido, lo siguiente es abrazarla. Se trata de una práctica muy agradable. En vez de luchar contra las emociones, cuidamos de nosotras mismas. La atención plena trae consigo un aliado, la concentración. Los primeros minutos que pasemos reconociendo y abrazando con ternura a nuestra niña interior nos procurarán cierto alivio. Las emociones difíciles seguirán estando allí, pero ya no sufriremos tanto.

Un tercer momento es suavizar y aliviar las emociones difíciles. Solamente con estrechar a nuestra niña entre los brazos con ternura estaremos calmando nuestras emociones difíciles y podremos empezar a sentirnos a gusto. Cuando abracemos las emociones fuertes con atención plena y concentración, seremos capaces de ver las raíces de estas formaciones mentales.

Sabremos de dónde procede el sufrimiento. Cuando sepamos cuál es la raíz de las cosas, disminuirá nuestro sufrimiento. Así, la atención plena reconoce, abraza y alivia.

La energía del mindfulness contiene la energía de la concentración, así como la energía del discernimiento. La concentración nos ayuda a centrarnos en una sola cosa. Con la concentración, la energía de la observación se vuelve más poderosa y es posible el discernimiento. El discernimiento tiene siempre el poder de liberarnos. Si la atención plena está presente, y sabemos cómo mantenerla viva, la concentración estará también presente. Y si sabemos cómo mantener viva la concentración, también aparecerá el discernimiento. La energía del mindfulness nos permite observar en profundidad y lograr el discernimiento que necesitamos para facilitar la transformación.

Me Tomo mucho Tiempo

Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que cada quien es responsable de su vida, me tomó años descubrir que mi angustia, mi mortificación, mi depresión, mi coraje, mi insomnio y mi estrés, no resolvían sus problemas sino que agravaban los míos.

Yo, no soy responsable de las acciones de los demás, pero sí soy responsable de las reacciones que yo exprese ante eso.

Por lo tanto, llegué a la conclusión de que mi deber para conmigo misma, es mantener la calma y dejar que cada quien resuelva lo que le corresponde.

He tomado cursos de yoga, de meditación, de milagros, de desarrollo humano, de higiene mental, de vibración y de programación neurolingüística, y en todos ellos, encontré un común denominador: finalmente todos conducen al mismo punto.

Y, es que yo sólo puedo tener injerencia sobre mí misma, ustedes tienen todos los recursos necesarios para resolver sus propias vidas.