Es Hora

Es hora de cerrar ciclos porque mejores cosas me esperan..

Es hora de abandonar mis miedos e iluminar mis sombras..

Es hora de experimentar el adiós y entender que después de eso sólo existen las más hermosas bienvenidas..

Es hora de saberme infinitamente acompañado, aún en la más intensa soledad pues siempre tendré a la persona más perfecta y sabía a mi lado; YO mismo..

Es hora de creer en mi potencial, todas las herramientas me han sido otorgadas, mi fe y fuerza interior logran una voluntad y capacidad inmensas..

Es hora de romper mis pretextos, mis faltas y cumplir fielmente lo que mi corazón anhela..

Es hora de saberme fuerte, indestructible, creador de este bello Universo..

Creador de los sueños más hermosos, creador de posibilidades, creador de lo que yo decida..

Es hora de abrazar y no soltar lo que recibo cada día, lo que se me da por derecho divino y lo que a pulso me gano con mi esfuerzo..

Es hora de emplear mis talentos al servicio de los demás..

Es hora de extender mi amor por los que amo, mi agradecimiento por cada amanecer, mi admiración por las cosas bellas de la vida..

Es hora, es ahora, es siempre.

Porque cuando me decido y acciono mi entorno se trasforma en esa calidez de vida que necesito e irremediablente merezco..

Libera tus cadenas, libera tus miedos.

Va a pasar mucho tiempo antes que descubras la perla de virtudes que llevas dentro.

La Sociedad te ha enseñado como dejar de ser tú, para poder gustarle a otros.

Pero cuando ese momento llegue, vas a sentir como una luz se expande dentro de ti y te abraza.

Perdonate a ti misma disuelve tus rencores y fallas.

Deja de juzgarte tan duramente,

has sido simplemente humana tratando de gustarle a los demás hasta que entendiste que el mayor gusto era mirarte frente al espejo y aceptarte.

Pasará quizás algún tiempo para que comprendas esto, cuando así sea, cuando te ames, cuando seas la mejor versión de ti misma.Jamás volverás a sentirte humillada, desvalorizada o menospreciada, pues todo era el reflejo de como percibías tu propia alma.

Nuestra Niña Interna (Mindfulness)

Tal vez nuestra niña interior tenga mucho miedo y mucha ira acumulados por estar abajo, en el sótano, durante tanto tiempo. No hay forma de evitarlo. Por eso es tan importante la práctica del mindfulness. Si no hay atención plena, es muy desagradable que esas semillas suban. Pero si sabemos cómo generar la energía del mindfulness, resulta muy curativo invitarlas a subir todos los días y abrazarlas.

La primera función del mindfulness es reconocer en vez de luchar. Podemos pararnos en cualquier momento y tomar conciencia de la niña en nuestro interior. Cuando reconocemos a la niña herida por vez primera, lo único que tenemos que hacer es ser conscientes de que existe y saludarle con un «hola». Eso es todo. Tal vez esa niña esté triste. Si lo notamos, podemos inspirar y decirnos: «Al inspirar, sé que la tristeza se ha manifestado en mí…Hola, tristeza. Al espirar, cuidaré de ti».

Una vez que la hemos reconocido, lo siguiente es abrazarla. Se trata de una práctica muy agradable. En vez de luchar contra las emociones, cuidamos de nosotras mismas. La atención plena trae consigo un aliado, la concentración. Los primeros minutos que pasemos reconociendo y abrazando con ternura a nuestra niña interior nos procurarán cierto alivio. Las emociones difíciles seguirán estando allí, pero ya no sufriremos tanto.

Un tercer momento es suavizar y aliviar las emociones difíciles. Solamente con estrechar a nuestra niña entre los brazos con ternura estaremos calmando nuestras emociones difíciles y podremos empezar a sentirnos a gusto. Cuando abracemos las emociones fuertes con atención plena y concentración, seremos capaces de ver las raíces de estas formaciones mentales.

Sabremos de dónde procede el sufrimiento. Cuando sepamos cuál es la raíz de las cosas, disminuirá nuestro sufrimiento. Así, la atención plena reconoce, abraza y alivia.

La energía del mindfulness contiene la energía de la concentración, así como la energía del discernimiento. La concentración nos ayuda a centrarnos en una sola cosa. Con la concentración, la energía de la observación se vuelve más poderosa y es posible el discernimiento. El discernimiento tiene siempre el poder de liberarnos. Si la atención plena está presente, y sabemos cómo mantenerla viva, la concentración estará también presente. Y si sabemos cómo mantener viva la concentración, también aparecerá el discernimiento. La energía del mindfulness nos permite observar en profundidad y lograr el discernimiento que necesitamos para facilitar la transformación.

Me Tomo mucho Tiempo

Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que cada quien es responsable de su vida, me tomó años descubrir que mi angustia, mi mortificación, mi depresión, mi coraje, mi insomnio y mi estrés, no resolvían sus problemas sino que agravaban los míos.

Yo, no soy responsable de las acciones de los demás, pero sí soy responsable de las reacciones que yo exprese ante eso.

Por lo tanto, llegué a la conclusión de que mi deber para conmigo misma, es mantener la calma y dejar que cada quien resuelva lo que le corresponde.

He tomado cursos de yoga, de meditación, de milagros, de desarrollo humano, de higiene mental, de vibración y de programación neurolingüística, y en todos ellos, encontré un común denominador: finalmente todos conducen al mismo punto.

Y, es que yo sólo puedo tener injerencia sobre mí misma, ustedes tienen todos los recursos necesarios para resolver sus propias vidas.

PONIÉNDOME VIEJA …

Te estas volviendo vieja me dijeron, has dejado de ser tú te estas volviendo amargada y solitaria .

-No, respondí .

No me estoy volviendo vieja me estoy volviendo sabia.

He dejado de ser lo que a otros agrada para convertirme en lo que a mi me agrada ser, he dejado de buscar la aceptación de los demás para aceptarme a mi misma, he dejado tras de mi los espejos mentirosos que engañan sin piedad .

-No, no me estoy volviendo vieja.

Me estoy volviendo asertiva, selectiva de lugares, personas ,costumbres e ideologías .

He dejado ir apegos, dolores innecesarios, no es por amargura es simplemente por salud.

Dejé las noches de fiesta por insomnios de aprendizaje, dejé de traer maquillaje en mi bolso ahora llevó un libro que embellece mi mente .

Cambie las copas de vino por tazas de café, me olvidé de idealizar la vida y comencé a vivirla .

No, no me estoy poniendo vieja .

Llevo en el alma lozanía y en el corazón la inocencia de quien a diario se descubre .

Llevó en las manos la ternura de un capullo que al abrirse expandirá sus alas a otros sitios inalcanzables para aquellos que sólo buscan la frivolidad de lo material.

Me estoy volviendo selectiva, apostando mi tiempo a lo intangible.

No, no es que me esté volviendo vieja por dormir temprano los sábados, es que también los domingos hay que despertar temprano, disfrutar el café sin prisa.

No es por vejez por lo que se camina lento, es para observar la torpeza de los que a prisa andan y tropiezan con el descontento.

No es por vejez por lo que a veces se guarda silencio, es simplemente porque no a toda palabra hay que hacerle eco.

No, no me estoy poniendo vieja, estoy comenzando a vivir lo que realmente soy

Perdonar ….

Perdonarse a uno mismo no siempre es fácil. La vida nos lleva, en muchas ocasiones, a situaciones en las que no vemos, no actuamos con claridad o simplemente nos equivocamos. Cada día nos ponemos a prueba para mostrar nuestras emociones, compartirlas o sufrirlas. O, por el contrario, para no darles pábulo y sobrevivir en una burbuja de acero.

Errar es humano, de hecho, cometer errores es parte fundamental en el aprendizaje emocional. No existe quien no comete fallos y hay que aprender a perdonar, pero también a perdonarse a uno mismo.

Muchas veces decisiones desacertadas, mala comunicación o momentos que se tuercen acaban dentro de nosotros en forma de puntos negros, formando parte de nuestra alma. Si estas sensaciones de malestar, de enfado con uno mismo, no son atacadas desde dentro corremos el riesgo de añadir un centímetro más de grosor a nuestra coraza emocional.

Pedir perdón a nuestro entorno, verdadero perdón, es difícil pero muy satisfactorio a la larga. Sacamos brillo a la honestidad y la humildad, conceptos que contribuyen al conocimiento personal máximo objetivo para una salud emocional óptima.

Cuando hay que perdonarse a uno mismo todo cambia, estamos solos, no nos dirigimos a terceras personas. Es un proceso estrictamente interno en el que no hay que dar explicaciones ni justificarse ante nadie.

Aunque a veces sea complicado conseguirlo, perdonarse a uno mismo siempre es liberador. El perdón ayuda a retomar el control de la propia vida, a conocerse mejor y, en definitiva, a ser algo más feliz.

Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a manipuladores y oportunistas.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír, de sus errores.

Que no se envanezca, con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…

Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una