El tiempo: aquí y ahora

El valor de sumergirnos en el momento presente es que podemos explorar y disolver todos los condicionamientos del pasado. Nuestro pasado ya no necesita definir quienes somos incluyendo nuestros genes, historia, familia, costumbres y creencias. Encontrar una manera de ser libres puede sentirse como una experiencia que nos aísla porque la sociedad no nos recompensa por tener mayor conciencia de nosotros mismos, a pesar de ello, es natural querer escapar del dolor y el sufrimiento.

Millones de personas buscan alguna forma de tratar de sanar una gran diversidad de problemas y trastornos. Cuando manifiestan el deseo de crear una práctica de meditación ,desean liberarse del estrés o el insomnio, la ansiedad o la depresión persistentes y otras fuentes de sufrimiento.

Las tradiciones de sabiduría del mundo han descubierto que el sufrimiento se deriva del estado de separación que es una concepción mental que imponemos a nuestra experiencia de vida pura. Sanar implica superar la falsa idea de que estamos separados unos de los otros. Al recuperar nuestra identidad como seres eternos conscientes del presente hallamos libertad y sanación.

Dolor físico no es lo mismo que sufrimiento. El sufrimiento es la conciencia distorsionada nacida de la autocritica. Cuando te vez a ti mismo como limitado, abrumado por grandes fuerzas, en contradicción con otras personas y enfrascado en una batalla, no estas viendo la realidad verdadera.

El final del sufrimiento llega cuando reivindicamos nuestra verdadera identidad. Una vez que desaparece la autocritica encuentras en el aquí y el ahora la liberación de los problemas externos de tiempo, como los plazos y la enfermedad del tiempo, incluso el envejecimiento y la muerte.
Detrás de la máscara del mundo limitado en el tiempo y los plazos, existe esta inmensa posibilidad: escapar del tiempo y recuperar la eternidad.

El hecho de que existe tal posibilidad es milagroso y ordinario a la vez. El ahora puede desarrollarse ante ti como cualquier otro día lleno de acontecimientos, o, la manera de experimentar el tiempo hoy, puede ser como nunca ha sido: un portal para el ahora eterno.

Al observar el mundo y sus interminables turbulencias notas que existe una profunda sed de paz y sanacion. Ahora sabemos que esta paz y sanación están siempre presentes y disponibles en cada momento de nuestra conciencia.

Imaginar un mundo en paz es imaginar seres humanos que han reivindicado su condición de seres eternos. Los veo a todos como una fuerza de sanación que nace de su percepción del momento presente.

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